Este Sendero de Gran Recorrido se terminó de señalizar en mayo del año 2007. Lo que en un principio parecía que iba a ser un dinamizador de los municipios que recorre (un millón de euros de inversión), debido a la pésima planificación de su recorrido resultó ser una de las inversiones más ruinosas que se hayan podido hacer. Hay varias etapas que concluyen en poblaciones donde no hay alojamientos para dormir -ni estaba previsto que se abrieran cuando se ideó la ruta-, lo que obliga a dormir al raso, algo inédito en un sendero de gran recorrido.
Parte del itinerario aprovecha rutas ya usadas por los montañeros desde años atrás, pero otros tramos se abrieron en exclusiva para este sendero de gran recorrido, y o no están transitables por la maleza, o los vecinos han cortado el acceso, ya que no se les consultó previamente su opinión al respecto.
Cambios inesperados en el trazado hacen que su recorrido correcto no aparezca reflejado en ningún sitio, y la desaparición de balizas o la ausencia de ellas en puntos clave de la ruta hacen que en muchos tramos no sea fácil saber por dónde continuar.